lunes, 7 de julio de 2014

Palacio de Gobierno




Sede de los poderes estatales. Se construyó por orden del visitador Don José de Gálvez, en sustitución de las antiguas Casas Reales. Aunque el decreto fue expedido por el visitador en octubre de 1767 -al año de, los "tumultos", la construcción empezó en Febrero de 1798

Todavía sin concluir, fue habitado por el último intendente de la Provincia de San Luis Potosí y el brigadier Felix Maria Calleja quien fuera Virrey y casará con la única Virreyna nacida en América y en actual territorio Potosino, Doña Francisca de la Gandará, la última vez que estuvo en San Luis Potosí; en 1815, también lo habitó el Coronel Agustín de Iturbide, más tarde Emperador de México.

Siguiendo el proyecto neoclásico del Ingeniero Coronel Miguel Costanzó. Después de varios directores de la construcción se vino a concluir después de 1827, aunque el segundo piso quedó sin terminar en la parte posterior. Esta, después de una total renovación, se completó e inauguró el día 20 de noviembre de 1950.



En 1966 se efectuó una ampliación, poco afortunada, al lado sur del mismo. Para esto se adquirió y demolió una finca y en su lugar se levantó el departamento de la Legislatura local.
En momentos de interés nacional se hospedaron en él los presidentes: Santa Anna, en 1823, cuando vino a proclamar la federación; Bustamante, en 1832, antes de la batalla del Gallinero; Miramón, en 1858, después de lo batalla de Ahualulco. En 1863 y 1867 lo ocupó Juárez.
Exterior: la fachada neoclásica, toda de cantera gris, repulida es sencilla y elegante; cuatro grandes pilastras destacan en el centro, realzando la portada. Para el sesquicentenario de la independencia se instaló la réplica de la campana de Dolores, en 1960,
Sala Hidalgo: en ella puede verse un óleo del cura Hidalgo, copia del existente en Dolores Hidalgo, Gto.; y cuatro óleos de los héroes Mariano Jiménez, Vicente Guerrero, Guadalupe Victoria y José María Morelos, ordenadas por el primer Congreso Constituyente.
Sala Juárez: Una placa en la pared oriental recuerda que, en dos ocasiones, 1863 y 1867, la habitó Benito Juárez (acompañado en esa ocasión por los ministros Lerdo de Tejada, Iglesias y Mejía); en el centro, la mesa sobre la cual se dice que firmó la denegación de indulto para Maximiliano de Habsburgo, Emperador de México durante su segunda estapa Imperialista, Miguel Miramón héroe no reconocido de aquella Batalla de Chapultepec durante la invasión Estadounidense y Tomas Mejía. 

Las esculturas de cera de Juárez y la Princesa Salm-Salm, quieren recordar este hecho.


Templo de Nuestra Señora de la Expectación, Catedral de San Luis Potosí.



Este bello edifico se levanta en el mismo lugar donde estuvo la primitiva iglesia parroquial de San Luis, una rudimentaria ermita de adobe y techo de tejamanil, en la que el primer párroco de la ciudad, Don Andrés Nieto, empezó la administración de los sacramentos, en Mayo de 1593. Esté segundo templo, a su vez, fue demolido en 1670, para dar lugar a la iglesia actual, colocándose la primera piedra en ese mismo año. En 1701 el maestro de arquitectura Nicolás Sánchez dirigía la construcción. En 1730 se bendijo solemnemente. La nueva iglesia parroquial se construyó de cal y canto, de orden dórico, con dos series de pilastras y tres naves.
Al erigir Pío IX la diócesis de San Luis Potosí, la iglesia parroquial fue elevada al rango de Catedral en 1854, para lo que se le hicieron fundamentales transformaciones. En 1896, con motivo del jubileo episcopal del Excmo. Sr. Obispo Montes de Oca, él mismo mandó decorar totalmente el interior y poner el actual pavimento. 

Más tarde, para el primer centenario de la independencia, construyó la torre del lado norte, toda de cantera, copia exacta de la ya existente en el lado sur; cambió las estatuas de los Doce Apóstoles, que eran de piedra y defectuosas, que adornaban los nichos de la fachada y las sustituyo con las actuales, de mármol de Carrera. Las esculpieron allá mismo los Hnos. Biagi, y son copia de las colosales estatuas barrocas existentes en el interior de la Basílica de San Juan de Letrán, en Roma, aunque de menores proporciones, se colocaron en noviembre de 1906.



La fachada es de cantera rosa, sufrió algunas Modificaciones a principios de siglo, citando se construyó la torre norte. Los cubos de las torres se cubrieron con cantera, en el frente; se arreglaron los marcos de las mismas, se corrigieron los nichos, etc. La fachada presenta una interesante modalidad barroca.
Arriba de la puerta mayor se encuentra el ventanal, y sobre él, un medallón ovalado. Este ocupa el lugar en que antes estaba el Escudo de Armas de la Ciudad. Encierra una leyenda que, traducida, reza: Papa Pío IX el 31 de Agosto de 1854 elevó esta Iglesia Potosina a la dignidad de Catedral. Más arriba se encuentra el reloj, que data de 1866.
La torre del norte, toda de cantera gris, fue construida para 1910, copiando la del sur, que es de cal y canto, que data de 1730.
La torre sur en su base, está a 1877 metros sobre el nivel de mar, es el barroco salomónico en su fachada central. Es la audaz columna dividida en tercios; el primero es una selva de acentos con niños; el segundo lleva una moldura helicoidal que da el movimiento giratorio salomónico; y el tercero es un gracioso petatillo que la remata antes del capitel.
El interior está divido en tres naves: la central, Con ocho bóvedas, y las dos laterales, con siete. Las tres naves llegan hasta el muro de la calle de Morelos. La antigua decoración de 1896, obra de los italianos Claudio Molina y Giuseppe Compiani (decorador éste de algunos palacios en Constantinopla, Rusia, Alejandría y California), fue restaurada en 1954, por el decorador Francisco Ramírez. Se respetó únicamente la decoración de las bóvedas, renovándose la pintura. A los muros se les dio un color claro y se raspó toda la cantera de los pilares, arcos y altares que estaba pintada.
Entrando, a la derecha, está el sepulcro y monumento del Excmo.  Sr. Obispo Montes de Oca, es un hermoso mausoleo en estilo del renacimiento de mármol de Carrera y estuco.
El órgano tubular construido en Guadalajara por los hermanos Francisco y Fermín Orriza, en 1866, restaurado en 1971 y reinaugurado con un recital el 17 de agosto de mismo año.
En la nave norte encontramos a la altura del presbiterio, el altar de las Animas o de San Francisco de Paula; luego, el de Nuestra Señora del Rosario y enseguida el del Ssmo. Sacramento. Finalmente, se ve el altar de la Virgen de los Dolores. Formando ángulo con éste, se halla el monumento sepulcral de los tres primeros obispos Potosinos. Hace juego con el del Excmo. Señor Montes de Oca, quién lo construyó. Es de mármol y estuco, neoclásico. En el centro, dentro del arco, la lápida con la dedicatoria: El cuarto obispo de San Luís a sus tres predecesores. Inmediatamente arriba, el medallón de bronce con el retrato del primer Obispo, D. Pedro Barajas. Sobre la cornisa, una cabeza de Cristo en agonía; a un lado, el busto en yeso del segundo obispo, el Potosino D. Manuel del Conde, Y al otro lado, el tercero, D. Nicanor Corona.
En la nave principal al pie de las dos primeras pilastras, las esculturas de San Sebastián y de San Luís Rey de Francia, ambas de procedencia francesa, de la Maison Raffl, de París,
El altar mayor está formado por un bonito ciprés de mampostería: tiene dos cuerpos: en el primero, el manifestador, y en lo alto, la imagen de Ntra. Sra. de la Expectación, obra de Perrusquía.
Frente al ciprés se ve la mesa del altar, y abajo, una hermosa escultura de San Sebastián. Es copia de la que existe en las Catacumbas de San Sebastián, en Roma, cuyo autor es Giorgetti, discípulo de Bernini. El Excmo. Sr. Montes de Oca trajo de Roma esta escultura, labrada por un discípulo de Canova, tuvo un precio, entonces de $10,000.00.
En la sacristía hay varias pinturas como la muerte de San José, los Siete Sacramentos, de Páez, Santo Domingo, Señor de la Columna, San Nicolás de Bari, de Nicolás Rodríguez Juárez, Santa Rosa, de Patricio Morlete, un óleo representando al Pbro. Ambrosio Rivera de Pereda, quien dirigió las obras de la transformación de la Catedral. Entre los retratos al óleo de los obispos, destaca el del Excmo. Sr. Montes de Oca, del italiano Erulo Eroli.

Palacio Municipal


Sede de las autoridades de la ciudad. En el lugar donde hoy se levanta este edificio, antiguamente estuvieron las viejas Casas Reales.

Estas se empezaron a construir en 1603, por orden del Noveno Virrey Gaspar de Zuñiga y Acevedo, Conde de Monterrey y Virrey de Perú, de fecha 14 de Mayo del mismo año, en cumplimiento de las ordenanzas de Felipe II, en las cuales se disponía tanto las Reales Casas como el Cabildo y Aduana. "Se hagan junto al templo, de manera que en tiempo de necesidad se puedan favorecer unas a las otras".
Las viejas Casas Reales eran un edificio de un solo piso, de adobe, con un portal de cinco arcos frente a la plaza; la cárcel se encontraba al fondo. 

En 1767, cuando Carlos III expulsó de sus dominios a los jesuitas, la plebe de la ciudad y los vecinos de otros pueblos cercanos, se amotinaron varias veces, y en una de ellas invadieron las Casas Reales y destruyeron lo que pudieron, inclusive el edificio.

El visitador Don José de Gálvez (Inquisidor), luego que llegó para castigar a los tumultuarios, ordenó la construcción de un nuevo edificio, en el lado poniente de la Plaza (Hoy Palacio de Gobierno). Puesto en servicio éste, el maltrecho edificio de las viejas Casas Reales sirvió de cuartel y en 1855 el Ayuntamiento lo vendió a Don Antonio Rodríguez, con la condición de que la finca que construyera allí se debía ajustar al diseño aprobado.



 El Sr. Rodríguez levantó el actual edificio, más como no alcanzó a pagar la deuda, el Ayuntamiento lo recogió y ocupó parte de él por unas décadas, la otra parte la rentó, para comercios. De ahí que se llamara El Parían o La Lonja.
En 1892, el Excmo. Sr. Obispo, Montes de Oca lo compró para residencia episcopal, concluyó lo que faltaba, lo embelleció notablemente y lo convirtió en un verdadero palacio. En una de las entradas de las fuerzas revolucionarias, el palacio fue saqueado y confiscado, perdiéndose le mayor parte de aquellos tesoros, principalmente la riquísima biblioteca del prelado. El General Gavíra cedió al Ayuntamiento en septiembre de 1915.


El Palacio Municipal es un sólido edificio de cantera, de dos pisos y un entresuelo. Por fuera ostenta una maciza y alta arquería de dieciséis arcos, formando ángulos: siete al frente y nueve por el lado de la calle de Los Bravo. Por obra del entresuelo -que pasa desapercibido- resultaron altos y ágiles los arcos. Desde la puerta y largo del zaguán se ve el austero y reducido patio, con la escalera monumental al fondo. Esta se bifurca en el primer tramo. Son curiosos los mosaicos al pie de cada rampa, en los descansos, copias exactas de mosaicos pompeyanos: una paloma y un perro atado con una cadena. En el descanso de la escalera destaca el hermoso vitral con el Escudo de Armas de la ciudad.
El Salón de Cabildos, es digno de verse, ocupa la mayor parte del lado que ve a la Plaza. El plafón está decorado con pinturas de temas cristianos y mitológicos, por el italiano Erulo Eroli.



El primer lienzo, de izquierda a derecha, representa a Josué, jefe de los israelitas después de Moisés y conquistador de la tierra de Canean, deteniendo el sol para poder completar la victoria sobre Adonisedec, rey de Jerusalén; el segundo, el Olimpo o sede de dioses paganos, con Júpiter en su trono; el tercero, la Resurrección; el cuarto, el Infierno, en la parte superior, Eneas, a la izquierda, llevado por la Sibila, al centro la hija del rey de Tiro que se suicidó por amor de Eneas; en la parte inferior, e la izquierda, el Can Cerbero, guardián del infierno; a la derecha, Caronte, el barquero de los Infiernos, sobré su barca, en la cual pasaba a las almas de los muertos parle laguna de Estigia; en el centro se ven las almas de aquellos que por no haber recibido los honores de !a sepultura, están condenados a vagar cien años a orillas del Estix, antes de penetrar a los infiernos -según la mitología-, los cuales son rechazados por Carente para que cumplan su condena; finalmente, la aparición de Santiago Apóstol, matando a los musulmanes de Abderraman, cerca de Calahorra. En este salón tenía el Excmo. Sr. Obispo Montes de Oca su riquísima biblioteca, En la esquina, se encuentra el despacho del Presidente Municipal. Allí estuvo la sala de música y aún conserva la decoración original basándose en motivos musicales. Goza de la particularidad acústica de que, hablando en un ángulo, se oye perfectamente en el opuesto.





Bienvenidos a San Luis Potosí, Tierra de Historia, Leyenda, Tradición y Cultura.

•  La Ciudad de San Luis Potosí, fundada el 3 de Noviembre de 1592 por mandato del Virrey Don Luis de Velasco a el Capitán Miguel Caldera y su Primer Alcalde Juan de Oñate, contiene a lo largo de 422 años innumerables pasajes históricos.

    Nuestro San Luis de la Patria, fue un importante centro minero, político y social para el Virreinato, centro de importantes construcciones, muestra del esplendor del Virreinato.

En el habitó el entonces Virrey Félix María Calleja, donde también casó con la única Virreyna nacida en América, Doña Francisca de la Gándara, reconocida mujer Potosina; Tierra de Don José Mariano Jiménez, héroe de la Independencia de México, dos veces Capital de los Estados Unidos Mexicanos, campo de batalla entre liberales y conservadores, cuna del creador del Himno Nacional Mexicano,  y del mayor Liberal de todos los tiempos, Don Ponciano Arriaga Leija pensador de la Constitución de 1857.

    San Luis Potosí, como origen ideológico de la Revolución Mexicana y del más grande movimiento democrático del siglo  XX, el Navismo.
   
Y sin más introducción, bienvenidos sean a esta breve guía por lugares emblemáticos de San Luis Potosí.